Rector denunciado por acoso, volvió a ser rector antes de jubilarse

58

Luis Soto, el docente que en 2016 fue separado del cargo de rector de la Escuela Secundaria N° 48 Domingo Faustino Sarmiento, de Paraná, envuelto en una serie de denuncias de acoso a profesoras mujeres, volvió a ejercer como rector, aunque en forma interina.

Patricia Adriana Gareis, vicerrectora de la Escuela Secundaria Olegario Victor Andrade, de Paraná, firmó una circular en la que comunicó a la plantilla docente de la institución que, en función de la participación del equipo directivo en la instancia de concursos que convocó el Consejo de Educación, durante el lunes 25 y el miércoles 27 de febrero, la dirección de la escuela se iría rotando entre distintos profesores.

Luis Soto ocupó la dirección el lunes 25, entre las 8 y las 12,45; también el martes 26, de 8 a 12,45.

El viernes 30 de septiembre de 2016, un grupo de 20 docentes elevó una petición a la supervisora de Educación Secundaria, Lelys de los Santos, para conseguir la “inmediata suspensión” del cargo de rector de Luis Soto. “Caracteriza el accionar del rector –decía aquella presentación—una serie más o menos dispersa y constante de conductas de apariencia gentil al principio y hasta amigable, que avanzan a la esfera privada en diferentes niveles de significación sexual, configurando un acoso sobre el personal femenino de la escuela, sin ética ni respeto”.

Uno de los testimonios que consta en la denuncia corresponde a una profesora de Matemática, a quien un día Soto se dirigió en estos términos. “Hay un negro que te quiere comer. En realidad, quiere que lo comas a él”, le dijo, y después le entregó un alfajor de chocolate.

Una ordenanza soportó expresiones del mismo calibre. “No me digás que no sabés ponerla”, “te gusta estar arriba”, fueron las frases que escuchó del rector, antes de pedir el traslado a otra escuela, en 2015.

La presentación de los docentes de la Escuela Sarmiento ante el Consejo de Educación no sólo dio cuenta de las situaciones de acoso que involucran al rector Luis Soto.

También señalaba la “formación irregular” de la cooperadora escolar, por cuanto carece “de todas las formalidades que garantizan su constitución, quedando a cargo del señor Mario Bugliolo, padre de alumnos de la institución desde el 2011, amigo privado del rector y constante presencia en el SUM (salón de usos múltiples) cuando explotaba el kiosco en épocas de larga licencia de la fuerza policial (2015).

La denuncia contra el rector daba cuenta que el docente “arregla” en forma personal en su despacho, a puertas cerradas las situaciones que involucre a algún alumno, ya sea por mal comportamiento o consumo de sustancias. En ocasiones, además, le pide a los docentes que “modifiquen” alguna calificación.

No era el el primer conflicto que enfrentaba Soto en su carrera docente.

A mediados de marzo de 2005, cuando cumplía funciones de rector en la Escuela Secundaria Del Centenario, fue obligado a renunciar por una protesta que protagonizaron alumnos y padres en la calle.

La situación enojosa que plantearon ese año los estudiantes sirvió para sacar a la luz una serie de irregularidades del rector: persecuciones, malos tratos, y las primeras imputaciones por acoso contra Soto.

Esa vez, el CGE eligió el camino de pedirle al rector que tomara licencia, y después lo reubicó en la zona de Victoria, como supervisor.

Pero en mayo de 2010 el nombre de Soto volvió a verse envuelto en otra situación de conflicto.

Esa vez, el Consejo de Educación dispuso separar de su cargo a la rectora de la Escuela Normal Osvaldo Magnasco, de Victoria, Mariela Ramos, a quien se le reprochó impedir la reinscripción de alumnos repitientes. La investigación salpicó al supervisor Soto, que también fue separado.

Pero Ramos contraatacó: presentó una denuncia en la Justicia contra el Consejo de Educación y el supervisor Soto.

Pero la denuncia por violencia laboral no prosperó.

En 2011, la Cámara Primera de Apelaciones en lo Penal desestimó la denuncia penal presentada, avalando así un fallo de primera instancia dictado por el juez Alejandro Calleja.

En septiembre de 2016, sin embargo, su estrella pareció apagarse. Fue apartado del cargo de rector que entonces ocupaba.

Su derrotero en la docencia va a camino a concluir: el 15 de junio de 2018 inició el trámite de jubilación por invalidez ante la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos. No sólo eso:el 14 de octubre último  presentó ante el Ministerio de Gobierno un pedido de licencia con goce de haberes hasta que le le otorguen el retiro.

FUENTE: ANOTICIANDOd